Nuestra historia
Hay encuentros que nos acompañan para siempre.
TARWI nació de una búsqueda personal.
Hubo un momento de mi vida en el que necesitaba encontrarme a mí mismo. Durante una de mis caminatas por las alturas de los Andes, descubrío una pequeña flor de tarwi. Allí, en medio de la inmensidad del paisaje, aquella planta sencilla me hizo sentir acompañado. No era solo su belleza ni el lugar donde crecía; era una sensación difícil de explicar, la de encontrar una presencia familiar en medio del camino.
Desde entonces, aquella pequeña flor adquirió un significado especial para mí. Me recordó que, a veces, encontramos compañía en los lugares más inesperados y que hay cosas pequeñas capaces de permanecer con nosotros mucho más allá del instante en que las descubrimos.
El tarwi también es parte de nuestra herencia ancestral, un alimento profundamente ligado a la cultura andina; en aquel encuentro, su significado adquirió para mí otra dimensión: se convirtió en una especie de alimento espiritual, un símbolo de conexión con mis raíces, con la naturaleza y conmigo mismo.
De esa experiencia nació el nombre de TARWI.
Una forma de acompañar
Quise que TARWI llevara consigo esa misma sensación.
Creo que una prenda puede ser mucho más que algo que vestimos. Puede ofrecernos abrigo, acompañarnos en nuestros viajes, formar parte de nuestros recuerdos y permanecer a nuestro lado a través del tiempo.
Por eso, mi interés por los materiales y mi fascinación por los tejidos encontraron en la fibra de alpaca una manera de expresar esta idea. Su suavidad, su calidez y su origen andino nos conectan con una tradición que merece ser apreciada y llevada hacia el futuro.
En TARWI buscamos crear y seleccionar piezas que acompañen a quienes las eligen, no solo por su calidad y belleza, sino también por aquello que les hacen sentir.
El corazón de TARWI
Este proyecto se hizo con la convicción de que las cosas que realmente tienen valor se hacen con dedicación y junto a otras personas que también aprecian y valoran este oficio.
Trabajamos con artesanas locales, cuyas manos, conocimientos y sensibilidad dan vida a muchas de las piezas que forman parte de nuestro universo. Ellas son el corazón de TARWI. Nuestro compromiso con ellas es una parte esencial de lo que somos y de lo que queremos construir.
También abrimos nuestras puertas a pequeñas marcas que comparten nuestra sensibilidad por los materiales, la calidad y el diseño. Cada incorporación responde a una selección cuidadosa, porque creemos que la exclusividad no consiste en tener más, sino en encontrar aquello que verdaderamente merece un lugar.
La esencia de lo que permanece
TARWI lleva consigo el recuerdo de aquella pequeña flor encontrada en las alturas. Una presencia discreta que me enseñó que no hace falta ser grande para dejar una huella, ni hacer ruido para acompañar a alguien.
Hoy, esa experiencia se transforma en una visión; crear un espacio donde los materiales nobles, el arte de tejer y las personas que hacen posible cada pieza, encuentren un significado común.
Desde los Andes de Cusco, queremos que TARWI llegue a nuevos lugares sin perder aquello que le dio origen.
Que cada pieza encuentre a alguien, que lo acompañe en su propio camino y que, con el tiempo, se convierta en algo más que un objeto.
TARWI. Hecho para acompañarte.